La ONU inicia esfuerzos para la gobernanza global de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) ha evolucionado a un ritmo vertiginoso en las últimas décadas, convirtiéndose en una de las tecnologías más transformadoras de nuestro tiempo. Desde sus aplicaciones en sectores como la salud, la educación y la seguridad hasta su impacto en la economía y el empleo, la IA está redefiniendo la forma en que vivimos y trabajamos. Sin embargo, con este progreso también han surgido desafíos éticos, sociales y legales que requieren una regulación adecuada. Ante esta situación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha decidido tomar la delantera y comenzar un proceso para establecer un marco global de gobernanza de la IA.

El 20 de marzo de 2025, la ONU anunció el lanzamiento de una iniciativa global para desarrollar directrices y principios que regulen el uso, desarrollo y despliegue de la inteligencia artificial en todo el mundo. Esta medida busca garantizar que la IA sea utilizada de manera ética y responsable, y que su evolución no perpetúe desigualdades ni afecte negativamente los derechos humanos. España y Costa Rica han asumido el liderazgo en esta iniciativa, trabajando en conjunto con otros países y organizaciones internacionales para sentar las bases de lo que podría ser un acuerdo histórico sobre el uso de la IA a nivel global.

El contexto: La necesidad de una gobernanza global de la IA

A medida que la inteligencia artificial ha avanzado, han surgido preocupaciones sobre su impacto en la sociedad. La IA tiene el potencial de mejorar significativamente áreas como la medicina, la investigación científica, el transporte y la sostenibilidad ambiental, pero también plantea riesgos significativos. Entre ellos se encuentran la creación de sistemas sesgados que perpetúan la discriminación, la pérdida de empleos debido a la automatización y el uso de IA en tecnologías militares o de vigilancia que podrían comprometer la privacidad y los derechos humanos.

Además, el desarrollo de la IA ha estado dominado por un pequeño grupo de empresas y países, lo que genera preocupaciones sobre el control de la tecnología y la posibilidad de que sus beneficios no se distribuyan de manera equitativa. Países como Estados Unidos y China lideran en términos de innovación e inversión en IA, lo que deja a muchas naciones en vías de desarrollo en una posición vulnerable, sin acceso a los mismos recursos tecnológicos y sin la capacidad de influir en la regulación global.

Ante estos desafíos, la ONU ha considerado esencial establecer un marco que permita a los países coordinar esfuerzos y trabajar juntos para abordar los problemas que surgen con el uso de la IA. El objetivo es garantizar que esta tecnología se utilice para promover el bienestar común y no para perpetuar desigualdades o violar los derechos fundamentales.

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